Las plantas tienen personalidades tan variadas cómo las personas, algunas son sociales y aman estar cerca de las personas, otras son ermitañas, algunas son amables y aman enseñar, otras resguardan sus secretos, algunas no tiene mucho interés por las personas y otras son profundamente seductoras.
La personalidad del floripondio recuerda a muchas brujas de los cuentos antiguos, es atractiva y seductora, posee gran sabiduría pero hay que tener cuidado con como se le trata.
Esta no es una planta para ingerir, es una planta que se absorbe a través de los sentidos, su belleza entra por los ojos, su aroma hipnotiza por el olfato y su frecuencia abre portales a través del corazón.
Esta no es una planta para todo mundo, es una planta para aquellas personas que desean ir profundo a su interior.
En esta clase quiero compartir contigo quién es esta aliada y cómo podemos trabajar con una planta que no se ingiere pero que puede seguir abriendo puertas a través de otros canales.